sábado, 15 de agosto de 2015

La ideología reformista y el oportunismo político, características fundamentales de los partidos eurocomunistas; Enver Hoxha, 1980

Luigi Longo, Santiago Carrillo, Dolores Ibárruri y Enrico Berlinguer

«Como hemos visto, el revisionismo moderno se manifiesta en corrientes y adquiere diversos aspectos según las condiciones políticas, económicas y sociales concretas de cada país o grupo de países. Así ha sucedido también con los partidos que actualmente son conocidos con el nombre de eurocomunistas. A pesar de representar una corriente en sí del revisionismo moderno, y de ser la corriente que más se ajusta a los intereses de la burguesía de los países capitalistas desarrollados como son los países de Europa Occidental, los partidos revisionistas italiano, francés y español tienen también algunas peculiaridades.

La constitución del Estado burgués, base del «socialismo» togliattista

Hablando sobre la «tercera vía», que constituye la nueva estrategia del revisionismo eurocomunista, Enrico Berlinguer en su informe: «El progreso hacia el socialismo en paz y en democracia», presentado al XVº Congreso del Partido Comunista de Italia, da algunas explicaciones más completas de lo que él y sus compañeros entienden por tercera vía:

«Se trata de una expresión que ha tenido fortuna, que hemos acabado por aceptarla. Tuvimos primero la experiencia de la II Internacional: la primera fase de la lucha del movimiento obrero para salir del capitalismo. Pero esta experiencia terminó cediendo frente a la Primera Guerra Mundial y a los nacionalismos. La segunda fase se inauguró con la revolución rusa de octubre». (Enrico Berlinguer; Informe al XVº Congreso del Partido Comunista Italiano, 1979)

Aunque también al respecto, según él, debe procederse a un análisis crítico de la historia y de la realidad de la Unión Soviética, porque tampoco esta experiencia es valiosa. Y resulta ahora que la tercera fase ha comenzado con el eurocomunismo. La tarea del movimiento obrero en Europa Occidental, declara Berlinguer, es:

«La búsqueda de nuevas vías de avance al socialismo y de construcción del socialismo». (Enrico Berlinguer; Informe al XVº Congreso del Partido Comunista Italiano, 1979)

La vía para llegar a esta «sociedad», según los revisionistas italianos, es:

«La línea trazada por la constitución republicana, a fin de encauzar la transformación de Italia hacia una sociedad socialista fundada en la democracia política». (Partido Comunista Italiano; La política y organización de los comunistas italianos; Tesis y estatutos aprobados en el XVº Congreso del Partido Comunista de Italia, 1979)

En cambio, los revisionistas franceses, que no pueden presentar la constitución de Charles De Gaulle como base de su socialismo, no sólo porque no han participado en su elaboración sino también porque han votado en su contra, no la mencionan, pero en la práctica tampoco la niegan.

La idea de ir al «socialismo» a través de la constitución burguesa, los revisionistas italianos la han amalgamado desde hace tiempo. Ya en 1944 Palmiro Togliatti declaraba en sus discursos que los tiempos habían cambiado, que había cambiado también la clase obrera, que habían cambiado también las vías para la toma del poder. Con esto quería decir que «había pasado el tiempo de las revoluciones y era el momento de las evoluciones», que «el poder sólo puede tomarse a través de la vía de las reformas, de la vía parlamentaria, a través de los votos».

Más tarde, en la reunión del Comité Central del Partido Comunista Italiano del 28 de junio de 1956, inmediatamente después del XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, Palmiro Togliatti decía:

«Se debe prever un progreso socialista que pueda desarrollarse precisamente en el terreno que define y prevé la constitución y que es el terreno de las libertades democráticas y las transformaciones sociales progresistas. Esta constitución aún no es una constitución socialista, pero, puesto que es expresión de un amplio movimiento unitario, renovador, difiere radicalmente de las otras constituciones burguesas, representa una base efectiva del desarrollo de la sociedad italiana en la vía que conduce al socialismo». (Palmiro Togliatti; Informe al Pleno del Comité Central del Partido Comunista Italiano, 1956)

El que la constitución italiana difiera, por ejemplo, de la constitución de los tiempos de la monarquía y el fascismo, y que en ella figuren una serie de principios democráticos, esto es comprensible, estos principios han sido impuestos por la lucha de la clase obrera y del pueblo italianos contra el fascismo. Pero no sólo la constitución italiana contiene tales principios. Después de la Segunda Guerra Mundial, la burguesía de todos los países capitalistas de Europa se esforzó en una que otra medida por cortarle los vuelos a la clase obrera, reconociéndole algunos derechos sobre el papel y negándoselos en la práctica.

Las libertades y derechos que prevé la constitución italiana son libertades y derechos puramente formales, que son violados diariamente por la burguesía. Prevé por ejemplo una cierta limitación de la propiedad privada, lo que no ha impedido que los Fiat y los Montedison se enriquezcan cada vez más y los obreros se empobrezcan cada vez más. La constitución prevé el derecho al trabajo, pero esto no constituye un obstáculo para que la patronal capitalista y su Estado arrojen a la calle a unos dos millones de obreros. La constitución garantiza una serie de derechos democráticos, pero no impide que el Estado italiano, los carabineros y la policía actúen casi abiertamente en base a los derechos reconocidos por la constitución, en la estructuración de ese mecanismo que está listo para instaurar un régimen fascista. También los diferentes comandos fascistas, desde los de extrema derecha, hasta los autodenominados brigate rosse y los terroristas de plaza Fontana, encuentran su justificación en la constitución italiana.

jueves, 13 de agosto de 2015

La crítica al revisionismo en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

[Enlaces de DESCARGA del texto en PDF al final del documento]

«Fuera de lucubraciones. Lo único que es claro es que siendo participantes o no de la Kominform, los verdaderos elementos y partidos marxista-leninistas con espíritu de constante aumento del conocimiento, buscaron en la labor de la Kominform, sus debates, sus resoluciones, y encontraron un pozo sin fondo de material fundamental de estudio para la lucha contra el oportunismo pasado y presente; ergo, quienes quisieron sacaron provecho de sus materiales y quienes no ignoraron por completo su obra; lo que nos demuestra que quién desea aprender del movimiento comunista marxista-leninista busca material para el estudio y sus propios análisis «hasta debajo de las piedras»; y quién no, se limita a repetir los dogmas aprendidos desde la propaganda revisionista». (Equipo de Bitácora (M-L); La crítica al revisionismo en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947, 13 de agosto de 2015)


Preámbulo

El propósito de este documento no es otro que dar a conocer a los lectores una parte poco conocida de la Kominform –acrónimo en ruso de Oficina de Información de los Partidos Comunistas y Obreros–, pero más específicamente la crítica que allí se produjo en la Iº Conferencia de la Kominform de 1947 al revisionismo en términos generales y concretamente al revisionismo mostrado entonces por el Partido Comunista Francés (PCF) y el Partido Comunista Italiano (PCI).

¿Cuáles son las razones para traer este tema y no otro? Son variadas:

1) Porque será una rica introspectiva a los archivos originales de la Kominform, de su primera conferencia, donde veremos que partidos participaron, cuales dirigentes de estos partidos, y en sus informes que posiciones tomaron respecto a la crítica realizada al Partido Comunista Francés e Italiano. Así mismo se verá la crítica soviética preparada sobre el partido checoslovaco, yugoslavo, e intentaremos ver porque tales críticas nunca se vertieron en la conferencia. O incluso veremos el registro soviético sobre los aspectos negativos del partido rumano que se vieron durante la conferencia. Y se verá la conexión entre la crítica al oportunismo en la primera conferencia de 1947 con la segunda de 1948.

2) Porque tanto el Partido Comunista Francés como el Partido Comunista Italiano, sobre todo en su época jruschovista y luego eurocomunista, tuvieron especial interés en borrar la crítica realizada a su línea en los años 40, y que por otro lado se puede considerar la raíz del oportunismo establecido abiertamente como línea oficial a partir de 1953.

3) Porque podremos ver quiénes fueron las figuras que criticaron las desviaciones de franceses e italianos; si su crítica era correcta entonces, y si ellos mismos estaban o estarían libres en un futuro de mantenerse alejados de tales errores. En nuestra opinión se trata de uno de los puntos más interesantes de este documento. 

4) Porque será una recopilación documental irrefutable para muchos pseudomarxistas y antimarxistas que históricamente han proclamado que tanto la Komintern como la Kominform estaba manejado por oportunistas que solamente propagaban la sumisión a la burguesía o a las directrices contrarrevolucionarias del «Kremlin stalinista», hablamos de: trotskistas, maoístas, eurocomunistas, anarquistas, socialdemócratas, thälmannianos, pasando por titoistas y luxemburguistas; en resumen portadores de la ideología burguesa y pequeño burguesa en tanto que anticomunistas.

5) Porque podremos analizar, comentar, sin caer en especulaciones mayúsculas o mínimas en lo concerniente a la Iº Conferencia de la Kominform, pudiendo concluir en cuales fueron las acciones acertadas y sus aspectos positivos, y cuales las maniobras erradas y aspectos negativos.

Notas

[*] Lectura Online AQUÍ ó Descarga en PDF AQUÍ.

[**] Todos los documentos en el Blog de Equipo de Bitácora (M-L) AQUÍ.

[***] Todos los documentos en PDF editados por el «Equipo de Bitácora (M-L)» en el apartado BIBLIOTECA.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Foto Çami contra las teorías espontaneistas de los oportunistas de derecha e izquierda


«Uno puede vislumbrar a los oportunistas de todo tipo cuando se ven las diferencias en el trato en la evolución y la revolución, entre las reformas y los saltos cualitativos, entre la lucha por la democracia, la independencia y la lucha por el socialismo, entre las reivindicaciones inmediatas y la lucha por los objetivos finales. Los marxista-leninistas se diferencian de los reformistas, los revisionistas modernos y los oportunistas de izquierda en que encuentran un equilibrio adecuado en todas estas cuestiones. Estas dos corrientes tienen sus raíces ideológicas en el tratamiento unilateral del proceso revolucionario:

«Algunas personas o grupos siempre suelen exagerar y erigir en teoría unilateral, en sistema táctico unilateral tal o cual rasgo del desarrollo capitalista, tal o cual «enseñanza» derivada de este desarrollo. (...) La vida real, la historia real abarca a estas distintas tendencias, del mismo modo que la vida y el desarrollo de la naturaleza comprenden tanto la lenta evolución como los saltos bruscos, rupturas en la continuidad». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Las divergencias en el movimiento obrero europeo, 1910)

Para revisionistas de hoy en día, como para todos los derechistas, la filosofía de la espontaneidad, de la pasividad, de observar es algo característico, sobrestiman las condiciones objetivas y esperan de brazos cruzados hasta que todos factores de la revolución están maduros. Pero los revisionistas modernos no hacen nada para preparar las condiciones subjetivas. Por su traición sólo provocan una gran confusión ideológica y política. Una vez que se presenta una situación revolucionaria, hacen todo lo posible para frenar cualquier movimiento revolucionario de las masas y no quieren ni permiten que den el golpe de gracia a las clases explotadoras. Bajo el pretexto de que echan en falta «condiciones objetivas» y que existe el peligro de caer en el aventurerismo, actúan como lacayos de la burguesía y frenan cualquier iniciativa revolucionaria y la actividad de las masas que acelera la llegada de la revolución.

Los marxista-leninistas luchan en esta cuestión en dos direcciones: una contra los revisionistas modernos, y por otro lado, contra las tendencias de «izquierda» y sus representantes que sobrestiman el papel de la «actividad subjetiva» en la transformación de la realidad, absolutizan este papel y niegan el papel de las condiciones objetivas y las posibilidades reales de la situación. Creen con autoridad que solamente con la voluntad de los revolucionarios para actuar y su determinación en el combate, independientemente de las circunstancias y la situación de sus representantes se puede triunfar. Que aunque no exista una situación revolucionaria, esta puede y debe ser creada artificialmente por ellos a través de «acciones» de un grupo de combate que constaría de valientes personas armadas y decididas. Esto de hecho es la teoría del héroe, que niega el papel de las masas como creadoras de la historia.

El revolucionario es un hombre de acción, no espera a que llega el «gran día» de la revolución, sino que trabaja continuamente para prepararla. Sin embargo, la dirección y las formas de su actividad deben cumplir siempre las condiciones objetivas, estar dentro de las condiciones reales. Una transformación que no cumpla con la realidad objetiva y la conciencia de las masas es imposible llevarla a cabo. Estas tareas sólo pueden resolverse con éxito si cumplen con los requisitos de la evolución histórica de cada país y el nivel de concienciación y organización de las masas. De lo contrario, la vanguardia revolucionaria acaba separa de las masas y se desliza hacia el aventurismo:

«Las revoluciones maduran en la situación misma, en tanto que su victoria o su derrota depende, de la situación y del papel del factor subjetivo. Este factor no puede representarlo un solo grupo, por más consciente que sea de la necesidad de la revolución. La revolución es obra de las masas. Sin su convencimiento, preparación, movilización y organización, ninguna revolución podrá triunfar». (Enver Hoxha; Informe en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1971)

Es necesario que la mayoría de los trabajadores entiendan la necesidad del cambio y estén listos para ponerse en pie y emprenden acciones revolucionarias de masas, es necesario que el partido comunista tenga el firme apoyo de la clase obrera y las masas trabajadoras, y que las otras capas de las clases trabajadoras que no siguen la línea del partido, adopten una posición al menos de neutralidad:

«El factor subjetivo no se prepara únicamente mediante las acciones de un «foco» guerrillero, ni tampoco tan sólo con agitación y propaganda. Para ello, como nos enseña Lenin y la vida misma, es indispensable que las masas se convenzan a través de su experiencia práctica». (Enver Hoxha; Informe en el VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1971) (Foto Çami; Los factores objetivos y subjetivos de la revolución, 1973)

Anotaciones de Bitácora (M-L):

[1] La crítica de Enver Hoxha a los ideólogos, organizaciones, partidos y movimientos de tipo espontaneista en el VIº Congreso del VIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania de 1971 a la que hace referencia Foto Cami puede verse AQUÍ.

Desviaciones derivadas del mal planteamiento en la cuestión partido-frente; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«1) El no saber o no poder ganar y establecer la comandancia e influencia del partido comunista dentro del frente y sus organizaciones, puede llevar a equívocos y desviaciones tanto derechistas como izquierdistas. Entre las desviaciones derechistas más comunes y una de las que afectó al FSLN estuvieron las de crear la ilusión de que es posible un «tránsito pacífico al socialismo» a través del sistema parlamentario burgués como sustituto al establecimiento de la «dictadura del proletariado» y la «violencia revolucionaria». Esta ilusión se propagará de modo inmediato con el doble de fuerza si el frente no es sostenido y dirigido por los marxista-leninistas y se deja a merced de otras capas sociales y sus organizaciones:

«La creación del amplio frente popular no debe de ningún modo servir como base para la propagación de ilusiones oportunistas y reformistas de que ganando la mayoría entre las masas y en los parlamentos burgueses, se puede automáticamente conseguir la transformación pacífica del sistema existente, se puede conseguir la victoria de la revolución y la transición al socialismo. Por el contrario, el frente que se crea en el proceso de la lucha revolucionaria, debe servir a la causa de la educación, de la unión política y de la movilización del pueblo para la lucha armada, para derrocar por la fuerza a los imperialistas, a los ocupantes, a las clases reaccionarias del país, quienes, como lo ha confirmado la historia, jamás abandonan voluntariamente sus posiciones. La revolución violenta es una ley general, no sólo de la revolución proletaria, sino también de toda verdadera revolución democrática y de liberación de nuestra época. Las prédicas de los revisionistas jruschovistas y titoistas sobre el llamado camino pacífico que han proclamado como principio estratégico mundial, ocasionan sólo derrotas al partido de la clase obrera, a la revolución y al socialismo». (Enver Hoxha; Sobre el papel y las tareas del Frente Democrático en la lucha por el triunfo completo del socialismo en Albania, 14 de septiembre de 1967)

2) En el caso nicaragüense: al delegar el proceso en la pequeña burguesía y burguesía nacionalista antisomocista, tras el triunfo armado el Estado quedó en manos de las clases explotadoras, y este nunca fue desmontado para construir uno nuevo socialista, lo que daba la posibilidad de reprimir a las fuerzas obreras y al resto de masas trabajadoras cuando gustase; esto suponía además que el FSLN y el Estado comandado por la pequeña burguesía y por la burguesía nacional –con su esencia vacilante–, dirigiera de forma claramente deficiente la lucha contra las fuerzas contrarrevolucionaria de la revolución antisomocista –estas fuerzas representaban a la burguesía antisandinista, prosomocista, y proestadounidense–:

«Es indispensable por tanto que, en los diferentes frentes populares, democráticos, nacionales y de liberación nacional, los auténticos partidos marxistas-leninistas, con su trabajo y su lucha, se ganen la confianza de sus aliados, se coloquen a la cabeza de esos frentes y los dirijan efectivamente. La dirección del partido marxista-leninista, su acertada línea revolucionaria en interés de las amplias masas unidas en el frente, son la garantía de la fuerza y la vitalidad de los frentes mismos y de su gran papel en el logro de los objetivos de la revolución. Se ha comprobado más de una vez que, cuando estos frentes están dirigidos por otras fuerzas sociales o partidos políticos, no son estables, no aplican una línea revolucionaria consecuente, son utilizados frecuentemente con fines contrarrevolucionarios Y estallan como pompas de jabón al primer choque con la reacción». (Enver Hoxha; El golpe fascista en Indonesia y las enseñanzas que extraen de él los comunistas, 11 de mayo de 1966)

***

Estas desviaciones producidas como consecuencia del hecho de no comprender lo que es un partido y lo que es un frente, y la función a cumplir por cada uno, fue la causa fundamental por la que los nicaragüenses cometieron los mismos errores que ya en su día advirtió la Komintern en su VIIº Congreso de 1935, en el se señaló que los marxista-leninistas y sus partidos debían estar atentos de no cometer, en caso de utilizar las técnicas de frente, desviaciones tales como las acabadas de ver: la ilusión del tránsito pacífico al socialismo, la nula importancia dada a organizar un partido comunista, la reconciliación con la ideología socialdemócrata o la vacilación a la hora de enfrentar a la contrarrevolución:

«Los comunistas deben incrementar su vigilancia y guardarse del peligro de del oportunismo de derecha, y deben continuar una determinada lucha contra todas estas concretas manifestaciones, teniendo en cuenta el peligro del oportunismo de derecha crecerá donde las tácticas del frente único sean aplicadas. La lucha por el establecimiento del frente único, de la acción conjunta de la clase obrera, alza como necesario que los obreros socialdemócratas se convenzan a través de las lecciones objetivas de la correcta política de los comunistas y la incorrecta política reformista, y que cada partido comunista prosiga  una lucha irreconciliable contra cualquier tendencia que rebaje las diferencias entre de principio entre el comunismo y el reformismo, contra rebajar la crítica de la socialdemocracia como ideología y práctica de colaboración de clases con la burguesía, contra la ilusión de que es posible transitar al socialismo pacíficamente, por métodos legales, contra cualquier realización basada en el automatismo y la espontaneidad, en la organización de la liquidación del fascismo o en la realización del frente único, contra cualquier menosprecio del rol del partido y contra la vacilación en los momentos de decisiva acción». (Komintern; Resolución final emitida por el VIIº Congreso de la Komintern respecto al informe de Georgi Dimitrov, 20 de agosto de 1935)

A tenor de los hecho hasta ahora descritos no es difícil concluir que al momento de la victoria antisomocista de 1979 ya no había ningún núcleo marxista-leninista al mando en el FSLN, y toda la identificación que había respecto a las teorías proletarias carecían de objetividad científica que evidentemente estaban contaminadas de contenido revisionista en todos sus aspectos económicos, políticos, y culturales, sobre todo de la escuela china, cubana, yugoslava, socialimperialista soviética. Todo el contenido teórico-práctico –de hondo carácter revisionista–, que más que a una compresión y aceptación voluntaria y consciente respondía a axiomas aceptados por la fuerza de la repetición, la propaganda, la correlación internacional de fuerzas dominadas por la burguesía en todas sus variantes, y en última instancia al carácter de «dogma» dado a los lineamientos en los que se militaba y creía por la fuerza de una «fe» religiosa plagada de sentimentalismo aún hoy observable como rasgo característico de la militancia del Frente Sandinista». (Equipo de Bitácora (M-L)¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)

Enver Hoxha hablando de la posición marxista-leninista de Stalin sobre el revisionista Tito y los pueblos yugosalvos


«El camarada Stalin fue muy justo y prudente, y se atenía a los principios en estos problemas tan delicados y complejos. Cuando las relaciones con la Yugoslavia titoista habían entrado en el período más grave de la crisis, cuando la enemistad entre nosotros y los titoistas había llegado al punto culminante, cuando todos luchábamos contra los revisionistas de Belgrado, que se oponían al socialismo y al movimiento comunista, en una conversación que tuve con Stalin, entre otras cosas me dijo que la Federación yugoslava, en tanto que unión de diversas repúblicas, en su aspecto formal, es progresista. Considerándola desde este punto de vista, no hay razón alguna para que ella se disgregue, pero el titoismo y los titoistas, en tanto que traidores al marxismo-leninismo, deben ser combatidos ideológica y políticamente. La lucha contra ellos no debe ser desarrollada desde las posiciones chovinistas y partiendo de las reivindicaciones territoriales, y tampoco debe llevarse a cabo contra los pueblos de Yugoslavia, sino que es preciso ayudar a las naciones que la integran, para que gocen del derecho a la autodeterminación e incluso a la misma separación de la Federación. A Yugoslavia y al pueblo yugoslavo no debemos tocarlos ni atacarlos, sino convencerlos de que a su cabeza se encuentra una dirección traidora que los lleva hacia el precipicio. Que sea el propio pueblo yugoslavo quien pronuncie su palabra, que sean los propios comunistas yugoslavos quienes pronuncien su palabra.

Esta era la actitud de principios de Stalin y nosotros siempre hemos estado completamente de acuerdo con ella. Entonces se podrán exponer los problemas fronterizos, conversar como hacen los marxista-leninistas y, en el espíritu del internacionalismo proletario, encontrar soluciones justas, que vayan a favor, no sólo de los intereses pura y simplemente nacionales, sino también de los intereses del comunismo mundial». (Enver Hoxha; La lucha contra el jruschovismo no debe perderse en reivindicaciones territoriales; Reflexiones sobre China, Tomo I, 6 de marzo de 1964)

martes, 11 de agosto de 2015

El grave error de concepción sobre lo que es un frente y lo que es un partido, y las diferencias y roles de cada uno; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«Atendiendo y estudiando el proceso de creación del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) desde una óptica certera, en ese momento se produce un mayúsculo error en la organización y conformación, uno que está entre las causas fundamentales de todas las desviaciones que irán apareciendo a lo largo del proceso hasta hoy. Y es que el FSLN no surge por la actividad organizativa de un partido comunista –nos referimos a un verdadero partido de vanguardia guiado por el marxismo-leninismo y no al nombre en concreto– con todas sus consecuencias, como: la falta de comprensión e impregnación de las normas marxista-leninistas de organización como es el caso de la unidad ideológica monolítica, la unidad de acción, y el carácter de clase en la composición social. Es decir, los fundadores del FSLN, pese a considerarse así mismos marxista-leninistas, fundaron una organización político-militar en ausencia de un partido, que además obedecía a la estructura de un frente, y cuyo concepto de frente hacía que dentro de la organización no fuera totalmente relevante el origen de clase, se permitirían varias tendencias ideológicas, y no había unidad de acción. Al tiempo se pretendía que esta estructura claramente socialdemócrata fuera una vanguardia marxista-leninista. Pero ocurrió que por su carácter de frente –como el propio nombre de la organización nos deja ver– se vieron atraídos sujetos y grupos antisomocistas de diferentes orígenes sociales e ideológicos, siendo sus consecuencias imaginables para el lector. Con  el paso de los años muchos de estos elementos se autodenominarían «marxista-leninistas» dentro del FSLN.

Como siempre hemos manifestado en nuestros documentos, actualmente los marxista-leninistas tienen una especial debilidad teórica a la hora de entender que es un frente, y la relación que une a este con el partido comunista y con la lucha que desean desarrollar en cada situación, y los pretendidos marxista-leninistas nicaragüenses no fueron menos. Los frentes existen de distintos tipos según las necesidades del país y el momento:

«Cierto es que tanto para la lucha para la conquista de objetivos menores, como para objetivos máximos, es permisible la idea de un frente de lucha –sea de características antiimperialistas, antifascistas, anticapitalistas, etc.– donde converja el partido comunista con otras organizaciones –teniendo estas una mayoría de elementos de las clases trabajadoras, sean obreros o elementos pequeño burgueses–, pero sólo tiene aplicación bajo determinadas condiciones, y el partido comunista siempre tendrá el deber de ser vanguardia de dicho frente si no quiere que fracasen los objetivos del frente y que esa alianza temporal caiga en manos burguesas para manejarla a su antojo. Generalmente a este tipo de frente se ha llamado frente popular, con el calificativo de popular por el hecho de unir a obreros y el resto de clases trabajadoras para un fin concreto. También han existido históricamente los llamados frente único del proletariado, donde el partido comunista instaba al resto de organizaciones con gran afiliación de obreros, o de obreros sin partido, hacia un objetivo concreto. Este tipo de frente fueron comunes tras la Primera Guerra Mundial, y eran utilizados como métodos para frenar la ofensiva de la burguesía sobre los derechos laborales de los obreros y su nivel de vida, pues era común por entonces, que la burguesía  intentara por ejemplo: pagar las reparaciones de guerra que debía a otros países cargando tal deuda a espaldas de las clases trabajadoras, por lo que muchas veces estos frentes, no eran sólo frente único del proletariado, sino que se extendían con las organizaciones no proletarias de artesanos, campesinos y demás, agraviados por la ofensiva de la burguesía; convirtiéndose en frente popular con diversos calificativos: frente del trabajo, frente de los trabajadores, frente anticapitalista etc., razón por la que en ocasiones estos dos tipos de frente se entrelazan. Los calificativos usados por cada frente no importan, lo importante es comprender en cada experiencia de frente que alianza contraía el proletariado y con qué objetivo». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)

Si observamos detalladamente toda esta cuestión pero extrapolada a la experiencia del FSLN, es tal que:

1) El FSLN se convierte en una organización de «frente antisomocista» –por llamarlo de alguna manera– debido a que se constituyó desde el primer momento en una organización de carácter socialdemócrata, con lineamientos muy similares a las de los partidos de la II Internacional; esto significa que no se organizó como partido de nuevo tipo, de tipo leninista. En tanto, en tal acción, quedó negado el supuesto marxismo-leninismo de sus miembros:

«Los bolcheviques lucharon decididamente contra las tentativas mencheviques de disolver al partido en amplias organizaciones sin partido. Es conocido que en 1907, Pável Axelrod y otros mencheviques propusieron convocar el llamado «Congreso obrero», en el cual participarían los socialdemócratas, los socialrevolucionarios y los anarquistas. Este congreso, según los mencheviques, debería crear un amplio partido obrero pequeño burgués «sin partido». Lenin desenmascaró este nocivo intento de liquidar el partido obrero revolucionario y diluir el destacamento avanzado de la clase obrera en la masa pequeño burguesa. A propuesta de Lenin, el partido criticó duramente el plan menchevique de convocatoria del «Congreso obrero». Los bolcheviques han considerado siempre que el partido es la forma superior de organización de clase del proletariado. En el período de la discusión acerca de los sindicatos, a finales de 1920 y comienzos de 1921, la «oposición obrera» quiso reducir a cero el papel del partido; consideraba los sindicatos, y no el partido, la forma superior de organización de la clase obrera. Semejante política de socavamiento del papel dirigente del partido en los soviets y en los sindicatos quiso aplicar el llamado grupo del «centralismo democrático». El partido dio una réplica contundente a todos estos intentos. El Xº Congreso del Partido Comunista (bolchevique) de Rusia condenó la desviación anarco-sindicalista de los representantes de la «oposición obrera» y declaró que las concepciones anarco-sindicalistas eran incompatibles con la permanencia en el partido. La experiencia ha demostrado que apartarse de la doctrina leninista-stalinista del partido conduce inevitablemente a la catástrofe. Es sabido que los actuales dirigentes del Partido Comunista de Yugoslavia han diluido el partido en las organizaciones sin partido, en el frente popular. Los dirigentes del partido yugoslavo minan el partido de la clase obrera como fuerza política independiente, llamada a influenciar en las amplias masas trabajadoras». (Édourd Burdzhalov; La importancia internacional de la experiencia histórica del partido de los bolcheviques, 1948)

Para mayor claridad, veamos una cita de la Kominform al respecto del papel a desempeñar en la revolución y en la sociedad socialista por el partido comunista y por el frente; una lección que en su día iba dirigida a los revisionistas yugoslavos:

«La Kominform considera que la dirección del Partido Comunista de Yugoslavia revisa la doctrina marxista-leninista sobre el partido. Según la teoría marxista-leninista, el partido es la fuerza dirigente principal en el país, con programa propio y sin diluirse en la masa de los sin partido. El partido es la forma superior de organización y el arma más importante de la clase obrera. Pero en Yugoslavia es el frente popular y no el partido comunista es el que está considerado como la fuerza principal dirigente en el país. Los yugoslavos rebajan el papel del partido comunista; lo diluyen, en efecto, en el frente popular de los sin partido que comprende elementos muy diferentes desde el punto de vista de clase –obreros, campesinos, trabajadores con una explotación individual, kulaks, comerciantes, pequeños industriales, intelectuales burgueses, etc–. así como grupos políticos de todo tipo, incluso ciertos partidos burgueses. Los dirigentes yugoslavos se empeñan en no reconocer lo erróneo de su orientación, según la cual el Partido Comunista de Yugoslavia no puede ni debe tener su proprio programa particular, sino que debe contentarse con el programa del frente popular. El hecho de que en Yugoslavia solo el frente popular actúa en la arena política, mientras que el partido y sus organizaciones no se presentan abiertamente, en nombre propio, ante el pueblo, no solo rebaja el papel del partido en la vida política del país, sino que socava al partido como fuerza política independiente llamada a conquistar la creciente confianza del pueblo y a atraer bajo su influencia a masas cada vez más amplias de trabajadores mediante una actividad política propagandística abierta de sus puntos de vista y de su programa. Los dirigentes del Partido Comunista de Yugoslavia repiten los errores de los mencheviques rusos respecto a la disolución del partido marxista en la organización de las masas de los sin partido. Todo esto demuestra la existencia de tendencias liquidadoras respecto al Partido Comunista en Yugoslavia. La Kominform considera que esa política del Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia amenaza la propia existencia del éste como partido comunista y, en fin de cuentas, lleva consigo el peligro de la degeneración de la República Popular de Yugoslavia». (Kominform; Resolución: «Sobre la situación en el Partido Comunista de Yugoslavia», 28 de junio de 1948)

En otro orden de cosas, y aunque esta próxima cita corresponde a las relaciones entre partido y frente en la construcción del socialismo, observemos como el marxista-leninista soviético Naum Farberov explicaría el error que supondría para los partidos comunistas esconderse ante el pueblo detrás del frente, o acabar diluyéndose en el para la construcción del socialismo –negando su rol como partido, y el rol de la clase obrera en la construcción socialista–, algo que hicieron los «marxista-leninistas» nicaragüenses desde la fundación del FSLN y la previa toma del poder:

«La fuerza dirigente de las democracias populares es el partido comunista –proletariado–. El partido comunista forma parte de los frentes populares, pero lejos de diluirse en ellos, el partido los dirige. Más aún, los partidos comunistas se presentan delante del pueblo abiertamente, con su propio nombre, como una fuerza política independiente que dirige la edificación socialista. Si el partido comunista abandonara su posición dirigente, se negaría a sí mismo como vanguardia de la clase obrera, la única capaz de inspirar y dirigir la emancipación de todas las demás categorías de oprimidos. Este abandono, del que se han hecho culpables los dirigentes del Partido Comunista de Yugoslavia, conduce necesariamente al oportunismo político, al abandono de la propia edificación socialista y, finalmente, a aliarse a la reacción. Los frentes populares han jugado un papel magnífico en la lucha contra los invasores fascistas y la reacción interior, y deben continuar siendo en el futuro un arma importante para la consolidación de las fuerzas democráticas. Pero no sustituyen ni pueden sustituir al partido comunista. Dado las clases que los componen, los frentes populares no pueden jugar un papel positivo más que bajo la dirección del partido comunista, vanguardia organizada de la clase obrera y de todos los trabajadores». (Naum Farberov; Las democracias populares en Europa del Este, 1949)

Pero entonces ¿por qué es el error fundamental en Nicaragua?

Sencillamente esta pretendida «vanguardia marxista-leninista nicaragüense» nunca se organizó en un partido político de clase obrera que asumiera la vanguardia del proceso como partido obrero dirigente de la lucha antisomocista y de liberación nacional. Evidentemente que en esta etapa un presunto partido comunista podría haberse apoyado en un frente que reuniera a los partidos y organizaciones como: asociaciones juveniles, de mujeres, sindicatos, y demás organizaciones de carácter antisomocista. El que el partido hubiera liderado el transcurso de esa lucha le hubiese permitido ganar la autoridad moral, la hegemonía ideológica necesaria, ante el pueblo nicaragüense, en tanto podría haber sido el puente mediante el cual se hilara la revolución antisomocista y todas sus tareas antiimperialistas, antifeudales, antifascistas, anticoloniales con la revolución socialista. Así lo explicaron en su día varios marxista-leninistas:

«Para que triunfe la causa de la liberación y la revolución, es preciso que el partido marxista-leninista una bajo su dirección a todas las fuerzas revolucionarias en un amplio frente popular. En la creación de amplios frentes populares, el partido comunista marxista-leninista en modo alguno debe cifrar todas sus esperanzas y concentrar todos sus esfuerzos en las alianzas y la colaboración con los jefes de los partidos y las diversas organizaciones políticas. El partido, sin descuidar este trabajo, tiene la tarea de consagrar toda su atención y todas sus energías a la lucha por crear la unión del pueblo a partir de la base, a través de un gran trabajo de esclarecimiento y persuasión entre las masas, sobre todo organizando acciones concretas, bien preparadas y reflexionadas. (...) En las condiciones de una revolución democrático popular y de la lucha de liberación nacional, cuando existen varios partidos burgueses y pequeño burgueses, el partido comunista puede y debe esforzarse por colaborar con ellos en el marco de un amplio frente democrático popular o de liberación nacional». (Enver Hoxha; Sobre el papel y las tareas del Frente Democrático en la lucha por el triunfo completo del socialismo en Albania, 14 de septiembre de 1967)

domingo, 9 de agosto de 2015

La escisión de 1972, y el nacimiento del MAP-ML; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«En 1972 el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) sufrió una escisión que no aparece en los libros oficiales y la propaganda; la misma se debió en lo fundamental a que el FSLN ya mostraba desviaciones derechistas como hemos visto en cuanto a organización, línea de pensamiento y objetivos, ese grupo escindido pasó a llamarse Movimiento de Acción Popular Marxista-Leninista (MAP-ML). Esta agrupación es la más próxima al marxismo-leninismo que la historia de Nicaragua ha conocido, con razón la mayoría de nicaragüenses marxista-leninistas o simpatizantes fueron a parar a este partido dejando realmente desierto el FSLN de miembros marxista-leninistas, esto ocasionó que en el FSLN predominaran revisionistas y antimarxistas –más adelante abordaremos las posiciones del MAP-ML comparándolas con las tibias posiciones del FSLN–.

El MAP-ML en lo militar desarrollaría una política de colaboración militar con el FSLN contra el somocismo antes de su derrumbe en 1979; posteriormente no se les incluiría en el gabinete de gobierno a diferencias de otros partidos burgueses y pequeño burgueses, este partido al señalar  las deficiencias y vacilaciones del FSLN y su imposibilidad para llevar al país al socialismo sería perseguidos y aniquilados como fuerza política en los momentos inmediatamente posteriores al triunfo de 1979. La pequeña pero internacionalista Albania socialista de Enver Hoxha rompería relaciones con Nicaragua debido a la contrarrevolucionaria y bárbara represión desatada contra ellos. Como decimos más adelante nos extenderemos tranquilamente sobre esta organización». (Equipo de Bitácora (M-L)¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)